Maternidad Reciente

Definitivamente no es como esperaba, algunas cosas son más y otras menos, pero ni toda la preparación del mundo pudieron hacerme ver que el noventa y nueve por ciento del tiempo estaría adivinando qué es lo que está pasando sin sentirme segura si estoy haciendo las cosas bien.

Este proceso es de todo y al mismo tiempo no se siente nada, o por lo menos tienes la sensación de no poder detenerte a analizar que se siente. Muchas personas hablan acerca de cambios hormonales, cambios de humor, de rutina, de sueño, de comidas, de dolores, consecuencias, estrés y momentos destellantes de felicidad. Y, aun así, a pesar de tantas palabras que escuché y leí, me siento como una inexperta, a veces perdida sin saber que hacer. Gracias a Dios, aun cuento con mi mamá que sabe leer perfectamente mi mirada que claramente para ella dice “ayúdame por favor, estoy desesperada”.

La felicidad que se experimenta definitivamente no es euforia, esta felicidad es diferente, casi imperceptible, solo se encuentra en detalles como cuando aciertas en el motivo de un llanto, cuando encuentras descaso en solo tres horas de sueño o cuando curas sus rozaduras. Esta felicidad solo la sientes en el momento en el que lo miras pensando “no, ya no puedo vivir sin ti” justo después de haber querido huir de todo con tan solo el poco dinero que traes en la bolsa.

Entonces es cuando encuentras la felicidad en todos los problemas, en el estrés, en el cansancio y en las simples ganas de pasar un minuto más con él.

METAMORFOSIS (Parte III)

La mariposa se desvaneció. Parecía desaparecer. La mariposa se desintegró, se extinguió. Dejó de ser mariposa y se fundió con el resto de todo lo que la rodeaba. Ella dejó de tener nombre, raza y categoría. Ahora era todo, lo que parecía nada, y era feliz.

Se encontraba a sí misma en cada rincón donde paseaba, se sentía realizada en cada escenario que pisaba. Sonreía frente a cualquier espejo con vulnerabilidad y aceptación, se reconocía a sí misma en cada mirada.

Ella dejó de buscar y decidió encontrar; sin ningún tipo de lucha, lo logró.

Ella se encontró y al mismo tiempo encontró otro todo fuera de ella. Estaba completa y perfecta, lista para brillar aún más que la luna que fue, para volar más lejos y más alto que lo que voló la mariposa que fue.

Ahora no hay nada ni nadie que detenga lo que tiene que pasar. No más esperadas transformaciones, no más estabilidades equilibradas. Ahora somos todo, todos juntos y separados, encontrándonos a nosotros mismos justo cuando nos encontramos mutuamente.

Ahora seamos dos, en tres, en cien, en mil y uno. Seamos uno, sin nombre, sin raza ni categoría, seamos un todo.

Punto Fino

Un punto fino puede expresar más que un montón de palabrerío sin sentido.

Un conjunto simple de notas puede hacer sentir más que todas las caricias del mundo.

Una pequeña llama puede inspirar más que todas las experiencias de la vida.

A veces hasta un segundo puede ser más largo que toda la eternidad del universo.

Hasta el simple vuelo de un pájaro puede marcar más cambio que toda la evolución del planeta.

A veces, solo a veces, puedo marcar la diferencia en mi propia existencia. En algunas ocasiones, la eternidad puede ser expuesta en un segundo, y se desvanece. Algunas veces, mi palabrerío sin sentido, escrito con un punto fino me convence de que mi vida está compuesta de pequeñas y grandes experiencias inspiradas en un pequeño universo que se enciende en una pequeña llama. A veces, las caricias, pequeñas, involuntarias y discretas son las que inspiran el vuelo de un pájaro; a veces el vuelo de un pájaro inspira las notas más hermosas que pueden ser escuchadas en la eternidad.

Algunas veces mi palabrerío y mis pensamientos no pueden significar mucho para el resto, pero para mí, para mí…

One of Those Moments

One of those moments in which you don’t need anything, although you don’t have anything.

One of those moments in which you look at the moon, stay still, take a deep breath just to be thankful.

One of those moments in which you see the person you love the most, sleeping, taking every breath, every move and you wish it never ends.

One of those moments in which you listen to a song and you realize that is going to be your favorite song for a long time, every tone, every word, all the sounds.

One of those moments in which you smile with silly happiness because you see a child playing in a puddle.

One of those moments in which you sit on the grass next to a tree, close your eyes, become part of nature to hear and feel how the leaves play with the wind.

One of those moments when you just don’t have more questions for life, when you understand the purpose of your living, when you realize that everything and everyone is meant to be the way it is; nothing is more nor less, everything just is.

One of those moments in which you are in the right time, at the right moment, at the right place… just to feel the bliss to be alive.

Alma Solitaria Entre Tanta Compañía

Al parecer no hay mucho que decir, muchas cosas pasan, pero siguen sin saberse expresar.

Alguien sigue buscando respuestas que nunca encontrará en mí, ese mismo alguien desea que mi corazón de piedra sienta algo, pero yo no puedo obligarlo. Al final, quién sabe si nos podremos superar.

Alguien más sigue hablando y sonriendo, pero sus palabras y promesas siguen estando vacías porque carecen de acciones concretas, comienzo a pensar que éste alguien solo viene a mover mundos personales sentimientos confundidos y pensamientos inmaduros; solo viene de paso, al final quien sabe si me deje llevar por su corriente.

Otro alguien aparece y desaparece por momentos, es un alma joven y a veces inmadura pero que aun así tiene la capacidad de mover sentimientos muy fuertes dentro de mí. Por ahora es un alma herida que necesita sanar sólo. Quién sabe si al final sea capaz de curarse a sí mismo para poder abrir sus ojos y verme.

Yo, alguien que sigue disfrutando de sus historias inventadas basadas en hechos reales pero confusos, quien sabe si al final pueda dejar de ser un alma solitaria entre tanta compañía.

We All Ignite


I have this dream in which we all ignite, in which our hearts explode

because of the light inside, the energy wants to come out.

I have this vision where everybody stops, stares and admires,

nature shows what beauty is about.

I have this wish that everybody could love souls and essences,

not bodies and faces.

I have this deep believe

in something bigger and stronger than me.

I have been dreaming about this feeling I can’t explain,

something coming from the deepest part of my soul,

fills everything around,

transform myself into a more profound mind.

I lose myself for what it seems to be a million years,

then I wake up just to fight my fears.

I find myself asking for an explanation, but always expecting more than just words.

I’ve seen myself in dreams breaking into million pieces of light

traveling back and forth, sharing blessings and bliss

giving away a just second of happiness at least.

METAMORFOSIS (Parte II)

Y la Luna se convirtió en mariposa. Cuando menos lo esperaba, cuando estaba por rendirse, la Luna miró hacia el Universo y sintió como se dejó llevar, confió en él y dejó de luchar, de esperar, de pedir deseos vacíos. Por el contrario, decidió sentirse agradecida, cerró los ojos y aceptó.

Cuando abrió los ojos no reconoció donde estaba, pero aun así sintió como una sonrisa inesperada y casi involuntaria llenaba su rostro; sin saber por qué, ella se sintió feliz ahora convertida en Mariposa.

Comenzó a recorrer el lugar con cautela cuando de repente, en los alrededores se encontró con una mirada misteriosa que venía directamente de un león majestuoso, joven, activo, que a su corta edad ya tenía cicatrices de vida, inteligente pero aun así hipnotizado por los movimientos de las alas de nueva Mariposa. Justo en ese momento fue cuando ella conoció sus alas y ahí se sintió más libre que nunca.

Hoy la Mariposa y el León caminan y pasean juntos compartiendo miradas y atardeceres, conociéndose, dejándose llevar por el comienzo de algo.

La Mariposa ya no es Luna, ya no mira desde lejos a las criaturas de tierra, ahora se mueve junto con ellas. Ahora solo de vez en cuando, voltea hacia el cielo y agradece.

Me quedo con…

Me quedo con la risa, con las carcajadas de in bebé que te transmiten alegría y paz.

Me deshago de las ataduras de esperar respuestas. Me quedo con los buenos momentos.

Me alejo de las lágrimas de desesperación por no entender la vida.

Me quedo con la buena música y con la adicción que provocan un par de buenas notas.

Me ciego y me hago sorda a las opiniones y a las personas que deciden ser ignorantes.

Me quedo con las risas y los chistes de mis mejores amigos que siempre están cerca.

Me niego a aceptar que la vida está trazada con destinos que aceptar y que nunca debemos confrontar para por lo menos intentar cambiar.

Me quedo con mis inmemorias: recuerdos que nunca pasaron pero que aun así son difíciles de olvidar.

Me retiro de los lugares que atan mis pies a una sola tierra.

Me quedo con la satisfacción de vivir cada momento en su debido momento.

Me rehúso a ver sin observar, a respirar sin oler, a comer sin saborear, a oír sin escuchar, a tocar sin sentir.

Decido quedarme conmigo, con mis creencias, con mi inspiración y con mi Dios.

METAMORFOSIS (Parte I)

Había una vez una luna que le gustaba pasear por diferentes ciudades, a veces aparecía y desaparecía sin seguir una línea recta, hasta que un día se encontró con Pegaso blanco de largas y puras alas. La Luna estuvo obligada por varios meses a trabajar ante el Pegaso, y durante ese tiempo la Luna cada vez se sentía más nerviosa estando frente a él, hasta que ella se rindió y se dio cuenta de que comenzaba a tener sentimientos por ese Pegaso.

Pasaban los meses y junto con el Pegaso, la Luna también conoció a un dragón y a un tigre quienes rápidamente mostraron públicamente su afecto hacia la Luna. Pero la Luna renegaba y se negaba a hacerles caso. A cambio, ella imaginaba escenas y pláticas con el Pegaso; varias veces se vio escuchando una serenata imaginaria del Pegaso, muchas veces se sentó a su lado a mirar el atardecer, también en su imaginación.

Pero la Luna sabía su posición, y sabía que los dos tenían que ser diferentes a pesar de sus similitudes. Además ella se había dado cuenta de que el Pegaso era aún joven y le faltaban aún muchas noches, muchas lunas por vivir. Así que la Luna tomó la decisión de dejarlo vivir y si las vueltas que diera la tierra los volvían a unir, pues entonces así tenía que ser.

Pero no pasaron muchas vueltas hasta que el Sol, el mejor amigo de la Luna, cansado de escuchar acerca del encantamiento que el Pegaso había puesto sobre la Luna, decidió hacer algo. En un ocaso y con su último rayo del día, le dejó saber al Pegaso que su querida amiga estaba enamorada de él.

Para ese entonces, la Luna ya no estaba obligada a trabajar frente al Pegaso pero sí muy cerca de él. Él tardó un tiempo en darle una respuesta a la Luna acerca de la acción del Sol pero al final lo hizo, aunque no era lo que la Luna esperaba, ella agradeció la honestidad del Pegaso, él dijo que no estaba listo para tratar de llegar hasta el cielo dónde la Luna estaba pero que apreciaba los sentimientos.

Las vueltas de la tierra pasaban y en cada una de ellas, tenían la oportunidad, la Luna y el Pegaso, de mirarse, ella lo miraba sin poder evitarlo, ella lo veía abriendo sus alas, recorriendo las montañas y a veces lo sorprendía con los ojos tristes, gracias a los cuales ella se enojaba y le reclamaba en silencio que, según ella, si él quisiera, podría pasar menos malos ratos así. Pero después de que el enfado de la Luna pasaba, le gustaba creer que así era como el Pegaso tenía que aprender de las noches y del resto de las lunas. Cuando el Pegaso la veía, siempre le regalaba una sonrisa a veces nerviosa, y varias miradas, casi siempre detrás de un par de sombras que él y ella tenían en común.

La historia todavía no termina; la Luna sigue paseando, a veces se detiene y deja caer unas cuantas estrellas para que el Pegaso las note, a veces se sienta a platicar con su amigo el Sol, a veces trata de interesarse por otros seres que solo se quedan temporalmente. Últimamente la Luna se pregunta constantemente porque el Pegaso no decide simplemente abandonar su imaginación.

Hoy, la Luna simplemente decidió escribir acerca del Pegaso.

El Anillo

Te vi entrar por la puerta principal de la cafetería y sonreí, me levanté de la silla e inmediatamente levanté mis brazos para abrazarte y saludarte con un beso en la mejilla. Te pregunté cómo habías estado y con una respuesta usual y automática dijiste – bien -. Te sentaste y pediste tu café favorito, me miraste con ojos de ternura, como en esas veces que no puedes evitar que se salgan los sentimientos por las miradas, y me sentí tranquila, supe que estabas bien y que no necesitabas nada más en la vida más que estar ahí conmigo. No hacía falta decir más palabras pero aun así me preguntaste como estaba yo, te mencioné que había tenido un día pesado pero se acaba de poner interesante porque estaba contigo, pero antes de que terminara de decir mi oración, tú ya estabas sonriendo porque sabías que mi tono era sarcástico, siempre y cuando expresara lo que de verdad sentía por ti. 

Cuando tu café llegó, lo pusiste en una de las orillas de la mesa y con una mano tomaste la mía; para entonces ya me había acostumbrado a sentirte cerca; lo suficiente como para disimular cuando mis manos temblaban. Con la otra mano fuiste hasta dentro de tu saco a buscar algo, y tengo que aceptar que quede en shock cuando vi lo que era; una pequeña caja negra con forma de cubo cubierta con terciopelo; era obvio que dentro había un anillo, lo pusiste sobre la mesa pero no lo soltaste, no lo separaste de ti. Y como ser humano débil que soy, lo primero que hice fue desbordarme de la emoción por dentro, no podía quitar la mirada de la caja, y solté tu mano porque no quería que te dieras cuenta de que mis manos habían empezado a sudar. 

Por todo lo que había estado pasando entre nosotros tuve que preguntar sarcásticamente como esperando una respuesta negativa, pero muriéndome de las ganas por una respuesta positiva; ¿es para mí? Moviste la cabeza para decir que no; ese fue uno de esos momentos en lo que te pasan mil cosas por la cabeza; pensé que tal vez estabas, el sarcasmo entre nosotros era algo común, o tal vez solo querías mi aprobación porque le darías ese anillo a tu actual pareja; o tal vez ni siquiera era un anillo, pero nada me preparó para lo que dirías así que decidí mantenerme tranquila y esperar a que explicaras la presencia de esa cajita en la mesa. 

No dejaste de jugar con ella, supongo que también era por los nervios. Después de los segundos más largos que he vivido empezaste a hablar; al mismo tiempo que comenzaste a explicar, abriste la caja y pude ver un hermoso anillo de compromiso. Me explicaste que ya tenías un buen tiempo pensando en pedirle a tu novia formalizar su relación casándose, que la verdad era una persona muy especial y que no querías perderla por nada del mundo, tenía muchas cualidades y aparte, lo que hacía su relación más fácil eran todas esas cosas que tenían en común, tu familia la adoraba y tú ya te habías echado a tus suegros al bolsillo, el destino parecía decir que con ella pasarías tu vida, tendrías hijos, un hogar y serías feliz, por eso habías comprado el anillo, para dedicarle tu vida a ella. 

Pero de repente aparecí yo, me dijiste que cuando me conociste sentiste que teníamos una conexión, como si nos hubiéramos conocido en una vida pasada o algo así, había días que no podías dejar de pensar en mí, y en qué estaría haciendo en ese momento, te preguntabas todo el día a ti mismo qué es lo que yo sentiría por ti, dijiste que había veces en las que repasabas fantasías conmigo, me dijiste que para resumir, estabas empezando a sentir cosas que nunca habías sentido, en algún punto de tu explicación hasta me reclamaste en tono sarcástico que quien era yo para venir y hacer dudar a tu destino. No supe qué contestarte, así que cuando terminaste nos quedamos callados mirándonos a los ojos, diciéndonos y confirmándonos que los dos estábamos sintiendo las mismas cosas.

Durante toda esa plática nunca soltaste mi mano, nos quedamos ahí un rato solamente mirándonos, sintiéndonos, conectándonos, amándonos, cosas que seguimos haciendo hasta el día de hoy… pero cada quien por su lado.